Cómo cultivar flores

Para cultivar flores en nuestro jardín debemos tener algunos factores en cuenta, como la química del suelo, el asoleamiento, los vientos, el clima. Plantaremos nuestras flores en cepellón para tener un bonito jardín florido en poco tiempo.

Siempre que vamos a emprender un jardín, deseamos cultivar las flores más hermosas, coloridas y perfumadas, pero esto no siempre es posible, pues debemos adecuarnos a las características de nuestro jardín.

Entre los factores que debemos tener en cuenta para el cultivo de flores está la química del suelo, ya que determina los nutrientes que estarán a disposición de nuestras flores. Además, cada planta tiene sus requerimientos en cuanto a nutrientes. También tomaremos en cuenta que dentro del jardín, la química varía de igual modo.

Otro elemento que consideraremos es el clima, hay plantas que requieren de un clima específico para florecer, de lo contrario, puede que no brinden sus flores o que la planta muera directamente. En este caso, también tenemos diferentes climas dentro del jardín.

Los vientos también inciden en la plantación de flores, pues son muy sensibles a la fuerza del viento y no prosperan adecuadamente en zonas ventosas.

El asoleamiento es un factor de gran importancia para el cultivo de flores, ya que la mayoría son sensibles a la radiación solar y no pueden estar expuestas mucho tiempo a la luz solar directa. En este caso, podemos crear zonas de sombra o semisombra con la ayuda de otras plantas, para crear un ambiente propicio para que florezcan.

Cómo hacer el cultivo de flores:

El momento ideal para comenzar a plantar flores anuales en el jardín, es la primavera, cuando los almácigos ya están fuertes. Pero para esto, debemos sembrar previamente las semillas en macetas hasta que broten y tengan un tamaño apropiado para trasladarlas al jardín.

Debemos preparar el suelo para recibir las plantitas y dejar todo listo el día anterior al trasplante, incluso la ubicación y distribución de las especies.

Otra actividad que realizaremos el día anterior al trasplante es el riego de las macetas, para que el cepellón no esté demasiado seco o compacto.

Removeremos la tierra para que esté aireada y liviana, de modo que las raíces de nuestras plantas puedan acomodarse. Luego cavamos un agujero con una pala de jardinería, lo suficientemente grande para que la plante entre cómodamente, sin doblar sus raíces.

Retiramos la planta de la maceta. Para este procedimiento son ideales las macetas de plástico blando, que pueden cortarse con facilidad y así liberar el cepellón sin daño. Colocamos la planta en el hoyo y cubrimos con la tierra extraída y afirmamos con los dedos.

Durante las dos primeras semanas luego del trasplante debemos regar diariamente o cada vez que veamos que la tierra comienza a secarse. El riego está determinado también por el tipo de suelo, un suelo arenoso requiere más riego que uno arcilloso.

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